Cuevas prehistóricas

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En el curso medio de río Nalón , cuya cuenca hidrográfica determina el eje de todo el territorio constitutivo de la Asturias central, son varias las cavernas o abrigos con vestigios de arte rupestre paleolítico, circunstancia comprensible en un ámbito en que los yacimientos arqueológicos de aquella época son muy numerosos. Una buena proporción de estos remotos asentamientos y centros espirituales del Paleolítico superior se encuentra relativamente cercana a Grado.

Cueva de la Lluera (San Juan de Priorio)

En la carretera Grado-Oviedo se encuentra una desviación hacia Las Caldas (n-634) y a la derecha por la As-322 desde la que se asciende a San Juan de Priorio.

La cueva, fue descubierta en 1979. Es una pequeña caverna compuesta por dos cortas galerías que se unen por el interior y comparten una misma boca orientada al SSE.

Los grabados , única técnica artística presente, se concentran en la galería occidental, la más amplia, iniciándose en el porche y penetrando solamente unos cinco metros hacia el interior. Nos hallamos, en consecuencia, ante un arte expuesto desde su creación a la luz solar, ajeno al deseo de oscuridad y aislamiento; es , siguiendo la terminología especializada un santuario exterior.

En la pared oeste del pórtico comienzan las representaciones con la correspondiente a un caballo solitario que en el sencillo y resuelto trazo que define cuello y dorso, en el volumen exagerado del cuerpo y en el esquematismo con que se alude a las patas, establece los rasgos estilísticos dominantes en la restante iconografía animalística de la gruta.

Progresando hacia la galería hallamos la representación de un uro o gran bóvido, un caballo, una cierva y un cáprido. Este conjunto, obra de un mismo momento, destaca legiblemente en la confusión nacida de la suma de una extensa serie de trazos lineales entremezclados, destacando en la maraña alguna líneas verosímilmente correspondientes al diseño de la región cervicodorsal de otras figuras inacabadas de animales.

Ya en el interior de la galería, y en zona de menor iluminación, una concavidad bautizada como la Gran Hornacina reúne el repertorio figurativo más elaborado y sugestivo de la caverna. Frente a la confusión de lo precedente, aquí reina el orden en un bestiario dominado por la fórmula característica caballo-bóvido. Dos uros, la indicación del sexo es notable en ambos, se disponen inclinados de derecha a izquierda con la cabeza orientada hacia el exterior de la cavidad. Ambas figuras están completas, con las cabezas extendidas hacia delante como una prolongación de los cuerpos poderosos apoyados en cortas patas. Algún bóvido más, caballos incompletos, algunas ciervas, bisontes forman parte también del contenido de esta zona.

En la pared oriental, en el denominado Friso Anterior, dos grandes ciervas, una de las cuales se acerca al metro y medio de longitud, fragmentos de figuras inacabadas, ...

En el Friso Medio, ciervas , macho cabrío, ...

En la Pequeña hornacina, dos animales que no sabríamos como clasificar ¿mamuts?.

La Lluera II

Cincuenta metros aguas arriba se abre otra pequeña cueva, cuyos muros acogen una quincena de figuras geométricas realizadas con la misma técnica que en la anterior, aparece el triángulo sexual femenino.

Estas cuevas actuarían como santuarios exteriores complementarios, resultando de la suma de los contenidos artísticos de ambos, figurativismo en la I y abstracción en la II, el modelo iconográfico característico de las fases de madurez del arte rupestre paleolítico.

Cueva de la Peña (San Román de Candamo)

A medio camino entre las localidades de Grado y Pravia, siguiendo después el trayecto Grullos - Peñaullán (carretera As 236), por el margen derecho del río Nalón . Desde el pueblo de San Román se llega hasta la caverna por una pequeña carretera asfaltada. En el verano de 1994 se reabrió al público experimentalmente, para grupos de sólo 15 personas, durante un mes, tras permanecer cerrada desde 1980. El acceso a la cueva dispone de considerable perspectiva, emplazado en un cerro calcáreo a 200 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Ya era conocida en el último tercio del siglo XIX, contiene figuras de bovidos pintados en rojo y varias agrupaciones de puntos en negro.

Pasado el vestíbulo de entrada continúa la gruta con una galería en cuyo sector derecho y en un piso inferior aparecen algunos signos pintados en rojo. Se accede al fina de esta galería, a través de un paso elevado y estrecho, entre columnas estalagmíticas, al llamado Salón , lugar en el que la bóveda se eleva a una altura de 13 metros.  Una de sus paredes, apenas afectada por concreciones y colada estalagmítica, fue bautizada durante su estudio como el Muro de los grabados.

Consiste el muro en un panel de 8 metros de base donde se ofrece al espectador la aparentemente inexplicable mezcla de lineas grabadas , de áreas raspadas y de manchas de color. El análisis detallado de un registro gráfico tan confuso da paso, sin embargo, a la identificación de un repertorio gráfico notable.

A la izquierda y arriba se distingue una cabeza de bisonte pintada en negro, en la que se dibujaron algunos rasgos más propios del rostro humano que de una faz animal, rasgos que ese singularizan en el antropomórfico perfil de una nariz, boca y mandíbula. No es este bisonte humanizado un caso único en la iconografía paleolítica, pero la idea de que el artista prehistórico juega, acaso con una intención simbólica muy concreta, con una imagen en la que se confunden la bestia y el hombre es aquí apetecible.

Hay a su lado otro bisonte más y la imagen minuciosamente trazada de un rebeco; en ambos casos figuras grabadas. Más abajo un extraño ser alargado que apunta una vaga ilusión a un cuerpo humano; sigue un cérvido grabado y raspado y aún otro igualmente grabado, y un bóvido representado a escala real y con la misma técnica incisa que se conjuga con pigmentos negros. Esta es la figura de mayor tamaño de la caverna. Otro ciervo, una cabeza de caballo y otra de toro, estas dos últimas pintadas completan esta zona.

En la mitad derecha, (con mayores dificultades para su identificación ) un gran toro exclusivamente grabado de dos metros de largo, otro toro mezclado con el anterior en actitud de marcha. Por encima y a la derecha nueve toros más pintados en rojo; en varios se representa el contorno de la cabeza, el tronco y el nacimiento de las patas, mientras que en otros solo el contorno incompleto de la cabeza y de la línea del dorso; en algunos casos solo los cuernos en forma de lira.

Destaca en este sector el llamado ciervo de los venablos , completando el repertorio de esta zona, algún cáprido, bisontes y caballos .

En el camarín un caballo pintado en color siena y un probable bóvido.

El bestiario de la Peña de Candamo alcanza casi el medio centenar de representaciones de animales, siendo los toros quienes aparecen en mayoría (en quince ocasiones), seguidos de caballos y ciervos (diez veces cada especie), cinco bisontes, cuatro cabras, dos gamuzas o rebecos y un jabalí; sin olvidar los dos extraños seres antropormórficos.

Iconografía y estilo permiten situar el espléndido santuario de Candamo a caballo entre los ciclos Solutrense y Magdaleniense Antiguo. Precisamente a esas fases culturales pertenecen los restos arqueológicos del viejo asentamiento humano investigado en una covacha inmediata a la gruta.

La Viña (abrigo)

A cubierto en las paredes calcáreas que coronan el pueblo de Manzaneda (al sur de Oviedo, por la carretera que lleva a Olloniego) cubre los ciclos culturales Auriñaciense-Gravetiense, Solutrense y Magdaleniense.

A lo largo de un frente de unos 28 metros de longitud se observan diferentes figuras grabadas en la pared. Imágenes especialmente expresivas en la covacha abierta en el sector oriental donde fueron inscritas diversas líneas la figura de un caballo atravesado por signos longitudinales y algunos contornos de animales inacabados. Hacia el centro de la gran pared se ven varios signos en V, la curva correspondiente al cuello y dorso de un nuevo caballo, además de la representación de un bóvido y dos cabezas de cierva.Por último, en el extremo oeste del abrigo aparece un agrupamiento abigarrado de líneas en cuya proximidad se reúnen los trazados correspondientes a algunos caballos y ciervas .

El bestiario del abrigo está formado por caballos, toros y ciervos.

Cueva de Los Murciélagos

Se encuentra en El Portazgo (concejo de Ribera de Arriba) muestra en el techo de una de sus dos bocas la figura grabada con trazo fuerte de un bovido sin cabeza , probablemente un bisonte.

La cueva de Entrecueves

En la margen derecha del Nalón y en Las Segadas (concejo de Oviedo). Prácticamente inaccesible, e inundada con frecuencia, conserva varios signos pintados con pigmento rojo y violáceo, que desarrollan formas rectangulares, algunas con trazado reticular interno, esquemas en V y diversas líneas además de manchas informes de pigmentos.

La Cueva de las Caldas

Cercana a Las Caldas (concejo de Oviedo), presenta varios grabados exteriores en las paredes y vestibulares y en el arranque de las galerías. Son en este caso sumarias fórmulas lineales, simples y escasas en número, que gracias a la información aportada por el rico yacimiento arqueológio allí investigado pudieran remontase a un tiempo auriñaciense. De épocas posteriores serían una línea grabada con un surco ancho y profundo, y algún trazado más que se le asocia, probablemente inscritos durante algún momento magdaleniense.

La cueva de Las Mestas

Próxima a Taoces (concejo de las Regueras), en la orilla derecha del río Nora en su confluencia con el Nalón, se conoce ya desde 1916. Signo compuesto de cuatro líneas, de trazo ancho, y profundo, y una superficie de forma triangular labrada por piqueteado continuo.

Cueva Godulfo

En las proximidades de Berció (concejo de Grado). Contiene arte zoomórfico a través de la figura de un cérvido.

Cueva del Molín

En Entrefoces (concejo de Morcín). Contiene las figuras parciales de tres ciervas y un caballo

Cueva del Conde o del Fornu

Elevada sobre la carretera que lleva de Trubia a Proaza, una vez pasada la localidad de Tuñón, en un enclave de extenso dominio visual sobre el valle, fueron reconocidas en 1969 sobre los muros de su porche algunos grabados de surco profundo, componiendo una sucesión de trazos cortos y paralelos a modo de vaga escalera. Hay además otras incisiones lineales puestas al descubierto con la excavación de los niveles arqueológicos de época auriñaciense conservados en el vestíbulo de la caverna.

Abrigo próximo a Tuñón (concejo de Santo Adriano)

Bestiario: algún bóvido, caballo y cierva .

Otras cuevas de interés (pendientes de documentar) :

Cueva de La Mata, situada a dos kilómetros de la villa de Grado, la Cueva del Cobayo en Picaroso, la Cueva de Doña Urraca, las Cuevas de Cucharón y Chapipi en Coalla, (fueron halladas monedas romanas en distintos lugares del Concejo, destacando el tesorillo de la cueva de Chapipi (Coalla, Grado), con acuñaciones de Teodosio, Constantino, Arcadio y Honorio), la Cueva del Antifaz en Peñasblancas, la Cueva de los Gatos en Fuejo, el Pozo de Las Palomba, la Cueva de Vegalonga (o del inglés).