Villa de Grado - Asturias - España

Moscón

 

 

Camino de Santiago

 

Desde los comienzos de su historia Asturias ha estado vinculada al Camino de Santiago. Primero porque cuando tuvo lugar el hallazgo del sepulcro del Apóstol fue el propio rey Alfonso II el Casto el que peregrinó para venerar los sagrados restos. Fue durante el reinado del mismo monarca cuando las sagradas reliquias, huyendo de la invasión musulmana, llegaron al corazón de Asturias e instaladas en una capilla aneja a la catedral de Oviedo. Muy pronto por toda Europa se difundió la importancia de las reliquias ovetenses y, como objeto de gran veneración, atrajeron a numerosos peregrinos al encuentro de San Salvador de Oviedo.

Cuando se habla del Camino de Santiago se tiende a pensar exclusivamente en el que los peregrinos jacobeos llamaban camino francés. Lo cierto es que las rutas a Santiago eran -y son- plurales y algunas de ellas incluso anteriores a la vía francígena, que bordeaba por el norte la Meseta del Duero.

  Tal debió ser el caso de la ruta del interior asturiana que, desde Oviedo, se dirige hacia Fonsagrada (Lugo) atravesando los núcleos de Grado, Cornellana, Salas, Tineo y Pola de Allande. De esta ruta se ha dicho que fue la más jalonada de hospitales y albergues de peregrinos en época lejana.

El paso de peregrinos por la catedral ovetense vincula esta peregrinación con la jacobea. A sus muros se acogen peregrinos españoles y de los más diversos países de Europa que recalan en Oviedo en dirección a la ciudad del Apóstol.

El Camino de Santiago salía de Oviedo por el actual barrio de La Argañosa (entonces llamado, muy gráficamente, Lavapiés), en dirección al río Nora, pasando por un hospital de peregrinos (del que sólo queda la capilla en ruinas) en San Lázaro de Paniceres. Se cruzaba el río por Puente Gallegos y seguía a Escamplero, donde hubo otro hospital.

Poco más allá, tras pasar por Valduno, se volvía a cruzar el río por el puente de Peñaflor, a cuyo lado se levantó una alberguería de la que aún se conserva el templo románico, al lado de un hermoso conjunto de hórreos. Los peregrinos continúan por el márgen izquierdo y antes de llegar a Grado atraviesan el barrio de San Pelayo, pasando por la capilla de su mismo nombre, hasta llegar al puente del río San Martín, santo invocado por los peregrinos.En Grado, importante hito del recorrido, puede verse la Capilla de los Dolores. Desde el punto de vista monumental, sólo quedan algunos restos del periodo románico en la Iglesia de San Pedro, mientras que en el concejo se encuentran Santa Eulalia de la Mata, San Vicente de Castañedo y San Martín de Gurrullés, éste último vinculado a las peregrinaciones.

Partiendo de Grado se llega al barrio de La Cruz, así llamado por la cruz que se sitúa en la bifurcación de dos caminos.

Desde aquí el camino llega a la Venta del Cuervo, donde parte un camino a la derecha que lleva a la Iglesia de San Juan de Leñapañada o Villapañada donde se acogían los peregrinos medievales.

Desde la Venta del Cuervo el camino sube al Santuario de la Virgen del Fresno.

Del viejo camino que subía al Puerto de Cabruñana quedan aún algunos tramos originales, próximos al santuario de Nuestra Señora del Fresno. Bajando hacia Cornellana se encuentra la iglesia de Santa Eulalia de Doriga, románica.

Ya en el valle del Narcea se levanta el gran monasterio cisterciense de Cornellana. De allí se sigue a Salas, con la iglesia-colegiata de Santa María la Mayor y el mausoleo del gran inquisidor general Don Fernando de Valdés Salas, fundador de la Universidad de Oviedo. Casi al lado de la iglesia se conserva la Capilla de San Roque, resto del hospital de peregrinos que el concejo de Salas mantenía en la Edad Media. Interesante es también el castillo-palacio de Valdés Salas, hoy restaurado y convertido en hotel.

De Salas, el camino asciende al puerto de La Espina, donde se bifurcaba la ruta, con un camino hacia la costa y otro tierra adentro.

El camino interior llevaba a Tineo, pasando por El Crucero. En Tineo se destaca el viejo convento de San Francisco, que poseyó hospital y albergue de peregrinos. Más allá, en Obona, se levantan la iglesia y los restos de un monasterio fundado por un hijo del rey Silo y, muy cerca de él, la iglesia románica de Barcena del Monasterio.

El camino sigue al Pola de Allande, con un excelente ejemplar de casa-fortaleza de la Baja Edad Media, y continuaba por Celón, con una interesante iglesia románica al lado del castro prerromano de San Chuis.

El camino de Compostela continúa desde allí por el Puerto del Palo, hacia Valledor (Valle de Oro), Grandas de Salime, con una hermosa iglesia dedicada a San Salvador, y el Puerto del Acebo, que daba entrada a Galicia.

 

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